Café solidario

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Un grupo de ciudadanos pone en marcha una iniciativa por la cual se paga por anticipado una bebida caliente para alguien que no puede sufragársela. “Entramos en un cafetería, pedimos y nos sentamos en una mesa. Luego entran dos personas y piden cinco cafés. Dos son para ellos y tres dicen que quedan ‘pendientes’. Pagan los cinco cafés, beben dos y se marchan. Pregunto al camarero: ¿Para quién son esas bebidas sin consumir? Él me contesta que espere y observe. Estamos sentados, hablamos y miramos la plaza iluminada por el sol delante de la cafetería, a través de la puerta abierta. De repente, llega al establecimiento un hombre que aparenta atravesar problemas económicos  y pregunta en voz baja: ¿Tiene algún café pendiente?”.  
Con este breve relato, un colectivo ciudadano, a través de las redes sociales, explica en qué consiste la acción solidaria que se desarrollará este fin de semana en una conocida cafetería de la ciudad autónoma.
El grupo ‘Facebook Ceuta’ invita a los ceutíes este domingo en la Cafetería Manhattan, ubicada en la avenida Muelle Cañonero Dato -Puerto de Ceuta-, de 17.00 a 19.00 horas, a participar en esta iniciativa para “hacer el bien sin mirar a quien”, según figura en la convocatoria.
Esta manifestación de caridad surge en Napolés, Italia, y se reproduce en la ciudad autónoma por primera vez. “Cuando un napolitano estaba contento por cualquier motivo, en vez de pagar sólo un café, el que bebería él mismo, pagaba dos, uno para él y otro para el que viniese después con problemas económicos. Es como ofrecer un café al resto del mundo”, explicó al periódico Corriere Della Sera el escritor Luciano De Crescenzo, autor del un libro dedicado al ‘caffè sospeso’, nombre que recibe esta costumbre en Italia.
Sin embargo, en 2008 varios camareros de la ciudad y el mismo De Crescenzo expresaron su inquietud por la posible desaparición de tan “noble tradición”: la crisis económica, la cual afecta al vecino europeo como a España, había aumentado la cifra de receptores de la bebida mientras que había disminuido el de los ofertantes. Una herencia que se logró retomar en la isla siciliana de Lampedusa con la llegada de inmigrantes y que, ahora, ha sido exportada a España y tendrá este fin de semana su primera experiencia en la ciudad.
“Luego vienen otras dos personas. Dos chicas piden dos cafés y pagan normalmente. Después de un tiempo, llegan tres abogados y piden siete. Dejan cuatro pendientes”, continúa la narración. Nunca nadie pudo hacer tanto con un gesto tan sencillo como dejar pagado un café para que se lo tome una persona que lo considera un lujo.

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